viernes, 10 de marzo de 2006

Filosofía desde las fronteras

“FILOSOFÍA DESDE LAS FRONTERAS”
Justificación

El mundo del siglo XXI es un mundo que comienza a desdibujar sus fronteras, un mundo que paulatina o abruptamente, rompe los esquemas del pasado. El nuevo orden de cosas y la nueva idea de la realidad, traen a la vista nuevas formas de vida y de relacionarse, nuevas metas y lastres para la humanidad, ideologías novedosas, nuevas voces y nuevo silencio.

Si bien algunas cosas se mantienen, muchas otras se transforman, amoldándose al nuevo tiempo o sucumbiendo ante su inevitable llegada. Ciertos cambios llegan abrupta y violentamente, desfigurando y trasformando el rostro de los días y los años del siglo que apenas comienza. En estas condiciones comienza el siglo XXI, como un horizonte de posibilidades, como un tiempo en el cual se difuminan y vuelven inexactas las fronteras, trastocando violenta o pacíficamente el orden establecido, planteando nuevas ideas, nuevas formas de ver las cosas y asumir la existencia.

La inminente e inevitable globalización parece borrar las fronteras e integra para bien o para mal a las naciones. Se borran las fronteras territoriales, pero también se consolida y amplía el libre mercado, se masifican y mezclan las sociedades y junto con ello llega la inconsciencia social. En contraparte, asistimos a la llegada de un altermundismo internacionalista y global, que alza la voz ante la falta de rumbo y el aparente fin de la esperanza. De una u otra manera, se revelan los signos del nuevo tiempo, las nuevas fronteras políticas, sociales e ideológicas del mundo. Las fronteras mercantiles y económicas se vuelven difusas, pero a la vez se alzan nuevas fronteras culturales y sociales.

En esta nueva realidad sin fronteras políticas, la ciencia y la tecnología parecen esmerarse por acabar también con las fronteras del conocimiento. Son traspasadas las fronteras de nuestra capacidad de conocer y manipular la realidad. Asimismo, las fronteras que delimitaban y justificaban el trabajo de una ciencia y una tecnología que hoy parecen haberse rebelado contra nosotros, parecen haber caído.

La sociedad y las personas no son ajenas a estos cambios. Un nuevo ser humano comienza a caminar entre nosotros. La historia universal se fragmenta y se pone más atención en los individuos. Asistimos al nacimiento de un ser humano sin rostro, humano deshumanizado, ser que ha roto y traspasado sus propias fronteras. Las personas del siglo XXI se pierden en la inconciencia, en la enajenación cultural y en la existencia mediocre. A su vez y de manera loable, surgen aspiraciones autenticas de ser y existir, que rompen el silencio ante la gran masa inconciente de hombres contemporáneos. Se dibuja el rostro de la nueva sociedad. Un rostro hecho de relaciones humanas falsas y mediocres, aspiraciones vanas y efímeras, falsa y doble moral, falta de respeto y olvido de toda dimensión de lo sagrado. Al mismo tiempo y en contraste, nace esperanza de ser y existir, en aquellas pocas personas que hacen la diferencia en un mundo deshumanizado, en un mundo que traspasa sus fronteras para pronto derribar de nuevo sus propios limites.

El curso de los acontecimientos, de los cambios y las nuevas ideas, puede seguir para bien o para mal aun y cuando nadie se preocupe por ello, aun y cuando nadie reflexione en torno a ello. Sin embargo, la filosofía no puede permanecer callada, no puede permanecer impávida mientras se rompen y traspasan todas las fronteras. Es necesario orientar el rumbo, iluminar con la reflexión filosófica el frenético viaje del mundo hacia la modernidad, hacia el futuro y hacia el nuevo tiempo. Los programas de estudio en torno a la filosofía están perneados, al menos en Latinoamérica, por el positivismo o por el pragmatismo utilitarista. De cualquier manera, quienes se dedican y han dedicado a la filosofía, siempre se han caracterizado independientemente de su orientación teórica y metodológica, por su sensibilidad a las condiciones concretas de su época. Por ello, los filósofos constituyen uno de los grupos de intelectuales capaces de criticar y reorientar el mundo contemporáneo, el cual, parece no tener rumbo.

El filósofo debe hacer un esfuerzo muy grande para tratar de comprender el espíritu de su contexto y su época, este esfuerzo siempre lo tiene viviendo en el límite, en la frontera. En este sentido surge la necesidad de realizar el XXIII Encuentro Nacional de Estudiantes y Pasantes de Filosofía, enfocando sus trabajos hacia las problemáticas derivadas del mundo y la realidad sin fronteras que el siglo XXI trae consigo. Propiciar el diálogo filosófico más allá de las fronteras, en torno a los nuevos límites que las personas y las sociedades contemporáneas se plantean. Generar una reflexión filosófica diferente, y hacer un encuentro nacional distinto, en el cual el debate y los trabajos partan de las problemáticas actuales. La idea es, al fin de cuentas, dar luz al ser humano contemporáneo, desde la perspectiva filosófica.

En el ánimo de dialogar y reflexionar desde y más allá de las fronteras, el encuentro está abierto a las participaciones de estudiantes y pasantes de filosofía de todo el país, pero también para las de aquellos provenientes de otros países de América, específicamente de los Estados Unidos. Por ello, la intención de realizar el XXIII encuentro nacional teniendo como sede la Universidad Autónoma de Chihuahua. Para abrir un espacio de reflexión en la capital del estado de Chihuahua, y desde ahí, desde la frontera entre México y Estados Unidos, generar respuestas en torno a las problemáticas filosóficas actuales, para desde ahí, hacer filosofía desde las fronteras.

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